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Era una máquina pensada para el placer y la seguridad de sus dueños, pero R. John Decker tenía un problema, no lograba satisfacer los apetitos de la Capitana Dana. No era que no fuera capaz de follar, de hecho su pila de energía nuclear le permitiría estar bombeando durante el próximo siglo, tampoco era que no pudiese despertar placer, tenía una extensa programación que incluía toda la historia de las posturas sexuales, masaje erótico y todo un surtido de posibilidades dadas sus características "físicas". Durante los dos primeros años Dana disfruto de su juguete probando las infinitas variaciones que ofrecía, pero en los últimos tiempos hacía unas exigencias que R John Decker no podía satisfacer.